¡Deja el celular de una vez por todas!

¿Cuántos aparatos electrónicos tienes en tu habitación? Estamos seguros de que, por lo menos, duermes con tu celular cerca. Si además le sumamos que incluso unos minutos antes de dormir estamos viendo la televisión o revisando las redes sociales, obtenemos la receta perfecta para tener el peor descanso posible. 
Aunque se atribuye esta mala práctica a los jóvenes, en realidad todos los que poseemos un dispositivo electrónico somos propensos a desarrollar una mala higiene del sueño.
Cuántas veces no hemos escuchado decir a alguien que solo puede dormir con la tele prendida o que necesita revisar una última vez su Facebook para poder descansar. De hecho, existen muchísimos estudios que demuestran exactamente lo contrario, que sobre estimular nuestro cerebro poco antes de ir a la cama es contraproducente, amaneciendo con esa infame sensación de haber dormido, pero no descansado. 
A esta conducta, de dormir usando la tecnología, se le conoce como “Vamping” y tiene que ver con el hecho de que las pantallas emiten una luz azul la cual impide que nuestro cerebro produzca melatonina, la hormona que nos hace conciliar el sueño y que comenzamos a producir hasta dos horas antes de dormir. 
¿Ahora entiendes por qué es tan importante despegarnos de la tele, el celular o la tablet mínimo dos horas antes de acostarnos? Parece algo inofensivo, pero es muy grave ya que, aunque no lo sentimos, cuando el cerebro sigue creyendo que es de día y retrasa la producción de melatonina y, en consecuencia, empezamos a tener insomnio, a dormir mal y hasta tener pesadillas.
¡Y esto es solo el inicio!
El insomnio no solo no es poder dormir o dormir poquito. Cuando no tenemos un descanso adecuado le estamos generando a nuestro cuerpo daños que podrían ser irreversibles.
 
Algunas de las consecuencias de no dormir bien son: cansancio y debilidad, que pueden además pueden repercutir en nuestra productividad; irritabilidad, falta de concentración, se bajan nuestras defensas y se altera nuestro metabolismo, por mencionar algunas. 
No es fácil decir, “dejo el celular en el baño y listo, asunto resuelto”. Pero sí debemos pensar que, de no hacerlo, los problemas se harán cada vez más graves y todo por qué, ¿por querer ver una serie de manera obsesiva hasta que la terminamos en menos de un día?
 
La tecnología no va a desaparecer, al contrario, cada vez está más y más presente en nuestras vidas y es por lo que no debemos permitir que esta nos controle. 
Créenos, no va a pasar nada si te desconectas dos horas antes de dormir. “¿Pero si tengo una emergencia?”, te preguntarás; pues, primero que nada, esperamos que no sea así. Y si así fuera, finalmente ese asunto sería una prioridad. Sin embargo, empecemos a tomar más en serio nuestro bienestar.  Dejemos de subestimar nuestro descanso y el de nuestra familia. 
Si tienes hijos, limita el uso de horas frente a la computadora, la tele o el celular, ¡pon el ejemplo! Si no tienes hijos, igual ponte rutinas que promuevan un sano descanso.
 
Por ejemplo, si sabes que se acerca tu hora de dormir, deja el celular, apaga la tele y deja de trabajar. Todo eso estará al día siguiente. En vez de eso, prepárate para dormir, arregla tu ropa, lávate los dientes, date un baño, lee un libro, medita. Lo que sea que tengas que hacer, ¡pero deja el celular de una vez por todas!