El azúcar, el enemigo silencioso del sueño.

¿Quién no ama un delicioso postre para después de la cena?

 

 

Es normal que después de una cena busquemos equilibrar nuestros sabores con algo dulce. La realidad es que esas ricas galletas o ese tazón de helado significan que estás bombeando mucha azúcar agregada a tu cuerpo, algo que puede afectar negativamente la calidad de sueño.

La realidad es que entre más azúcar ingieres durante el día, más a menudo despertarás en medio de la noche. Incluso si no  despiertas por completo, el azúcar en tu sistema puede sacarte de un sueño profundo y hacer que te sientas agotado al día siguiente.

 

 

Es una realidad que el consumo de azúcar en exceso durante el día., puede provocar una caída de energía. Comer mucha azúcar reduce la actividad de las llamadas células de orexina. Como resultado, te sentirás bastante somnoliento. 


¿Alguna vez te has preguntado, por qué quieres tomar una siesta por la tarde después de comer algo indulgente?

 

Es por eso.



Para evitar esas caídas de energía que provocan la siesta, debes hacer todo lo que puedas para mantener estable el nivel de azúcar en la sangre. Regular los niveles mantendrá la energía necesaria para estar despierto a las horas correspondientes y por consecuente lograras conciliar el sueño a tus horas.

 

 

 

 

Uno de los ingredientes más importantes que pueden desequilibrar los niveles de azúcar en sangre es el azúcar refinado. Obviamente está en refrescos y postres, pero también está en muchos jugos, cereales de desayuno, frutas enlatadas e incluso salsa para espaguetis o aderezos como la catsup. También encontrarás azúcar refinada en carbohidratos simples  como el pan blanco, arroz blanco y pasta regular. 

 

 

Reducir esos alimentos  y reemplazarlos con carbohidratos complejos, como granos integrales, no solo mejorará el valor nutricional de tus alimentos, sino también mejora tu tiempo de dormir en la cama.