INSOMNIO Y PROBLEMAS DE DESCANSO EN PRIMAVERA

La primavera suele ser una estación que nos anima y nos da alegría, las temperaturas suben, los días son mas largos y la vida social al aire libre es de nuevo posible. Pero esto no siempre es favorable sobre todo a la hora de descansar.

 

El incremento de temperatura y luz natural en primavera son los responsables de trastornos como el insomnio, debido a que el aumento de luminosidad reprime la acumulación de la hormona melatonina. La hormona melatonina es la hormona que se libera en la oscuridad y que se encarga de sincronizar las funciones de nuestro reloj biológico, de nuestro organismo, regulando el ciclo “sueño-vigilia” es la encargada de distinguir el día y la noche. La primavera al contener más luz natural provoca que se revolucionen nuestras pautas de sueño, lo que provoca cansancio, falta de concentraciónsensación de fatiga y debilidad generalizadas que aparece con la llegada de la primavera.

 

La subida de temperatura tan drástica provoca que nuestro cuerpo tenga que volver a adaptarse al calor. La humedad en primavera cambia bastante respecto al invierno, ese cambio a sequedad del ambiente tarda en ser asimilado por nuestro organismo provocando problemas en el descanso como sudoración.

 

Por otro lado la primavera trae consigo una mayor presencia de polen y ácaros en el ambiente, lo que la convierte en una estación crítica para las alergias. En estas circunstancias, los trastornos del sueño son un problema frecuente entre las personas que las sufren, no sólo debido a las molestias de los síntomas, sino también a que la respuesta inmunológica a las alergias altera los sistemas reguladores del sueño.

 

Dato:

Algunos estudios y encuestas que se han realizado muestran que el 56% de las personas se sienten cansados, faltos de energía y concentración cuando llega la primavera. Esto se puede contrarrestar usando  Los síntomas pueden variar de acuerdo a la persona y puede ir desde un sentimiento de tristeza hasta síntomas como:
  

  • Fatiga muscular.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida del apetito.
  • Alteraciones del sueño.
  • Irritabilidad.
  • Apatía.
  • Disminución de la libido.
  • Necesidad de realizar un mayor esfuerzo para realizar cualquier trabajo.