Smart Bamboo, cumpliendo sueños

Una tarde de abril conocimos a Eva. Quizá su nombre no signifique mucho para ti en este momento, pero hoy, significa todo para nosotros. 

La Casa Hogar Amparo para Niñas, ubicada en la Col. Del Carmen, Coyoacán, es la asociación a la que nos acercamos para hacer un donativo en especie con motivo del Día de la Niña y del Niño. En cuanto llegamos, fuimos recibidos por la Hna. Merced Hernández; sin embargo, un poco más al fondo, en el patio, fue inevitable ver una decena de rostros curiosos que nos recibieron con una sonrisa tímida que se dejaba ver incluso con el cubrebocas.

Cada uno de los que asistimos a esta noble actividad en nombre de Smart Bamboo, sabíamos que no estábamos llevando almohadas y sábanas. En nuestras manos teníamos la intención de aportar a nuestra comunidad de manera desinteresada. Estamos agradecidos de ser una empresa que ha crecido sustancialmente, pero nada de eso importa ni tiene valor cuando no se comparten las bondades que tenemos con quienes nos rodean y con quienes más lo necesitan.

Una tarde de abril conocimos a Eva. Quizá su nombre no signifique mucho para ti en este momento, pero hoy, significa todo para nosotros. 

La Casa Hogar Amparo para Niñas, ubicada en la Col. Del Carmen, Coyoacán, es la asociación a la que nos acercamos para hacer un donativo en especie con motivo del Día de la Niña y del Niño. En cuanto llegamos, fuimos recibidos por la Hna. Merced Hernández; sin embargo, un poco más al fondo, en el patio, fue inevitable ver una decena de rostros curiosos que nos recibieron con una sonrisa tímida que se dejaba ver incluso con el cubrebocas.

Cada uno de los que asistimos a esta noble actividad en nombre de Smart Bamboo, sabíamos que no estábamos llevando almohadas y sábanas. En nuestras manos teníamos la intención de aportar a nuestra comunidad de manera desinteresada. Estamos agradecidos de ser una empresa que ha crecido sustancialmente, pero nada de eso importa ni tiene valor cuando no se comparten las bondades que tenemos con quienes nos rodean y con quienes más lo necesitan.

Reunimos almohadas, sábanas y edredones que, por desgracia, a veces no los quieren las personas porque los cierres de los empaques no cierran o algún hilito quedó suelto. Esto, que es normal en cualquier proceso de fabricación, puede que se considere un defecto, pero en Smart Bamboo no es un motivo para desecharlo pues no afecta en los beneficios ni en la seguridad del producto.

Reunimos almohadas, sábanas y edredones que, por desgracia, a veces no los quieren las personas porque los cierres de los empaques no cierran o algún hilito quedó suelto. Esto, que es normal en cualquier proceso de fabricación, puede que se considere un defecto, pero en Smart Bamboo no es un motivo para desecharlo pues no afecta en los beneficios ni en la seguridad del producto.

 

Nos acercamos, almohadas en manos, y nos presentamos. “¿Esas almohadas son para nosotras?”, nos preguntaron. Miraban detrás de nosotros e iban señalando y diciendo cuál era la que les gustaba más. “¡Hay para todas!”, les dijimos. Poco a poco fuimos ganándonos su confianza ante los ojos enternecidos de la Hna. Merced, quien nos contó más tarde un poco del contexto de las niñas que llegan a la casa hogar. 

“¡Guerra de almohadas!”, gritaron. Y de la “guerra” pasamos a los fuertes hechos de almohadas. Y era una manita veloz que aprovechaba la distracción y se hacía de su almohada favorita. Y era una vocecita que decía “esta se la quiero dar a mi mamá”. 

 

Nos acercamos, almohadas en manos, y nos presentamos. “¿Esas almohadas son para nosotras?”, nos preguntaron. Miraban detrás de nosotros e iban señalando y diciendo cuál era la que les gustaba más. “¡Hay para todas!”, les dijimos. Poco a poco fuimos ganándonos su confianza ante los ojos enternecidos de la Hna. Merced, quien nos contó más tarde un poco del contexto de las niñas que llegan a la casa hogar. 

“¡Guerra de almohadas!”, gritaron. Y de la “guerra” pasamos a los fuertes hechos de almohadas. Y era una manita veloz que aprovechaba la distracción y se hacía de su almohada favorita. Y era una vocecita que decía “esta se la quiero dar a mi mamá”. 

 

Así pasaron dos horas hasta que llegó el momento de despedirnos, no sin antes agradecer a la Hna. Merced, a la fundación y, en especial, a las pequeñas por habernos recibido. Porque todo esto fue por ellas, no por nosotros, lo sabemos; pero es inevitable no quedarse con el corazón un poquito más gordito. 

“Las niñas lo agradecen mucho y les agradezco a ustedes por este apoyo, por esta ayuda que nos están dando es una alegría. Ustedes mismos lo han visto, se emocionan muchísimo. De corazón les digo que, muchísimas gracias”, Hna. Merced.

Eva, es una de las 28 niñas que forman parte de la Casa Hogar Amparo. Tiene apenas 6 años y de grande quiere ser doctora.

Así pasaron dos horas hasta que llegó el momento de despedirnos, no sin antes agradecer a la Hna. Merced, a la fundación y, en especial, a las pequeñas por habernos recibido. Porque todo esto fue por ellas, no por nosotros, lo sabemos; pero es inevitable no quedarse con el corazón un poquito más gordito. 

“Las niñas lo agradecen mucho y les agradezco a ustedes por este apoyo, por esta ayuda que nos están dando es una alegría. Ustedes mismos lo han visto, se emocionan muchísimo. De corazón les digo que, muchísimas gracias”, Hna. Merced.

Eva, es una de las 28 niñas que forman parte de la Casa Hogar Amparo. Tiene apenas 6 años y de grande quiere ser doctora.

La Casa Hogar Amparo pertenece a la congregación Franciscana de la Purísima Concepción. Es un espacio para niñas de 4 a 18 años, hijas de madres solteras o que se encuentran en situación de riesgo. Cada día, las Hermanas de la congregación buscan el bienestar de las pequeñas, quienes reciben alimentos, educación y momentos de esparcimiento. 

La Casa Hogar Amparo pertenece a la congregación Franciscana de la Purísima Concepción. Es un espacio para niñas de 4 a 18 años, hijas de madres solteras o que se encuentran en situación de riesgo. Cada día, las Hermanas de la congregación buscan el bienestar de las pequeñas, quienes reciben alimentos, educación y momentos de esparcimiento.