¿Es importante la temperatura al dormir?

Para dormir lo mejor posible, las personas tomamos en cuenta aspectos como qué tan oscura es nuestra habitación, la comodidad de nuestra ropa de cama, si hay o no ruido o luz entre otras cosas. Y aunque todas ellas son imprescindibles para un buen descanso, a veces se nos olvida otro factor que juega un rol importantísimo: La temperatura del lugar donde dormimos y los efectos que tendrá en nuestro descanso.

Si bien es cierto que cuando dormimos nuestra temperatura disminuye (y es parte del ritmo circadiano), hoy te queremos contar más acerca de qué rol tiene la temperatura a la hora de descansar y cómo puedes hacer para que te favorezca y puedas dormir como un bebé. 


Nuestra temperatura corporal 

La temperatura de nuestro cuerpo puede variar a partir de factores como la edad (la temperatura corporal es más alta en la infancia), el área del cuerpo en donde la tomamos -por ejemplo, el área rectal nos la suele indicar de manera más precisa-  o nuestro ritmo circadiano, pues debido a que el cuerpo humano está diseñado para descansar en la noche, nuestra temperatura corporal baja al anochecer -justamente ligandolo al sueño- y aumenta en la fase de vigilia, llegando a su pico más alto por la tarde del día siguiente. 


Nuestro reloj circadiano es un mecanismo bioquímico que permite organizar el sueño y despertarse durante el ciclo de 24 horas del día. 

La temperatura corporal puede descender poco más de 1 grado centígrado completo durante la fase de sueño, y más específicamente en las horas de la madrugada, ascendiendo hasta las primeras horas de la mañana para que podamos despertar. 

Una temperatura corporal más baja a la hora de acostarse es muy importante para conciliar el sueño de manera correcta, y una falta de esta, se asocia con falta de sueño profundo, de peor calidad y disminución de sueño REM ( la fase donde soñamos).


temperatura al dormir


¿Calor o frío? 

Ni calor ni frío, los expertos afirman que la temperatura ideal de una habitación para el descanso oscila entre los 15 y 21 grados centígrados, siendo la última la más óptima para dormir ligero (sin cobijas ni una pijama gruesa). 


Una temperatura alta y húmeda por la noche puede impedir que el cuerpo descienda naturalmente la suya, pues impide que el calor de la piel se evapore, haciendo que el cuerpo asocie esta temperatura con el momento de vigilia.

Según los científicos, una habitación más fría que cálida favorece el descanso de muchas maneras:


  1. Permite el enfriamiento del cuerpo de forma natural, induciendo el sueño.
  2. Favorece el sueño profundo, que se da generalmente el primer tercio del ciclo del sueño.
  3. Ayuda a que el sueño REM no se vea interrumpido o que el cuerpo no tenga que hacer un sobreesfuerzo para mantenerlo. 

El hipotálamo es el encargado de regular la temperatura corporal, pero cuando llegamos a la fase REM del sueño, esta parte del cerebro disminuye su función termorreguladora, por lo que si no estamos en un lugar con la temperatura adecuada, provoca que el cuerpo tenga que hacer más  esfuerzo para continuar con esta fase y no despertar. 


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Un estudio arrojó que las personas que padecían insomnio y utilizaban una gorra especial llena de agua al momento de dormir podían conciliar de manera más rápida el sueño, ya que el problema de “no poder desconectar su cerebro” se asociaba con el calor adicional del cerebro funcionando en modo vigilia, y entonces, estas gorras permitían enfriar su cabeza e inducir mejor el sueño.  




Entonces ¿Frío?

Aunque es cierto que no es recomendable que nuestra habitación sobrepase los 24 grados centígrados para poder tener un sueño de calidad, tampoco es recomendable un lugar muy frío. Temperaturas menores a los 12 grados centígrados también podrían afectar tu sueño y aún más allá, la frecuencia cardiaca y presión arterial tienden a aumentar, causando un sobreesfuerzo en el cuerpo. Muchos expertos aluden a ello que en invierno haya más infartos al miocardio. 


Las corrientes de aire

Por si fuera poco, las corrientes de aire, ya sean de baja intensidad, también pueden afectar el sueño, provocando que las personas se muevan más y despierten con más frecuencia, volviendo peor su calidad del sueño e impidiendo que sea reparador. 


Temperaturas y consejos que te ayudarán a dormir mejor. 

A partir de los 3 años, una temperatura entre los 15 y 19 grados será la óptima para lograr un sueño de calidad. Aquí te van algunos consejos para regular tu temperatura:


  1. Date una ducha caliente por la noche, pues aunque suene contradictorio, el agua caliente ayudará a que la humedad de tu piel se evapore más rápidamente al salir y prepare a tu cuerpo para conciliar el sueño.
  2. Dormir con ropa ligera y transpirable que ayude a mantener la frescura en la piel, como la de bambú, cuyas fibras permiten mantener una temperatura agradable al cuerpo.
  3. No hacer ejercicios de alto rendimiento horas previas a dormir, pues esto podría aumentar tu temperatura corporal y estado de alerta por varias horas.
  4. Utilizar ropa de cama de materiales que se mantengan frescos por más tiempo, como las sábanas Smart Bamboo, hechas de fibras 100% bambú. 
  5. Si duermes en una habitación más cálida que templada, una almohada termoreguladora podría ayudar a tu cuerpo a no sobre esforzarse, sobre todo en la fase del sueño REM, donde si lo recuerdas, los mecanismos termorreguladores del cuerpo disminuyen y tu cuerpo queda expuesto a la temperatura ambiente. 

Ahora que ya sabes todo sobre temperatura y sueño, seguro tendrás mejores herramientas para dormir como un bebé. ¡Dulces sueños Bambooer! 

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